Para la cuarta semana, la gente empezó a notarlo antes de que yo dijera nada. Mi hija me preguntó si había estado durmiendo mejor. Una amiga me dijo que me veía descansada. Nadie dijo: "te ves más joven", lo que casi lo hizo sentir más real. Dijeron que me veía como yo misma de nuevo.
Para la sexta semana, la textura alrededor de mi boca se veía más suave. Las líneas finas debajo de mis ojos, que solían ser lo primero que notaba con cierta iluminación, se veían menos obvias. Mi piel tenía una suavidad que no había visto en años. No por un filtro. No por una iluminación perfecta. Solo mi cara viéndose más parecida a como la recordaba.
Entonces mi hija sacó una foto de hace dos años y la puso junto a mi cara. Al principio no dijo nada. Solo me miró. Ese fue el momento en que me di cuenta de que esto no era solo otro brillo temporal.
Ese es el antes y el después. Misma mujer. Misma piel. Finalmente haciendo que los ingredientes activos atraviesen la barrera en lugar de dejarlos en la superficie.